Violación y maltrato
Joder...
Tener que escribir estas palabras, pronunciarlas y aceptarlas, es, en cierto modo traumático, pero ¿por qué siento que me he vuelto a quitar otro peso de encima?
El otro día quedé con mi mejor amiga y estuvimos charlando de nuestras cosas y, como no, salió el tema de los chicos, las relaciones tóxicas, Tinder y nuestros exs.
Muchas veces siento que tendría que sacar de mis conversaciones actuales a una persona que lleva ya prácticamente fuera de mi vida 3 años, pero por otro lado pienso que, es bueno que pueda hablar de ello, seguir soltando todo lo que durante tantos años me guardé y que poco a poco voy superando.
Ya no me duele hablar de esa persona. No le deseo nada malo, pero no quiero saber nada. Si este año no vuelve a mandarme un estúpido y sin sentido mensaje de cumpleaños, como ya le pedí el año pasado, podré decir que no sabré nada mas de él por fin.
A ver que me centre, que yo estaba hablando del maltrato. Pues sí, ayer llegamos a la conclusión de que yo he sufrido maltrato desde los inicios de esa relación. No es que nos hayamos puesto en plan especialistas a diagnosticarlo, pero algo que tenemos en común mi amiga y yo es que nos han pasado situaciones similares en nuestra vida, que nos apoyamos y respetamos y que cuando algo no nos sienta bien, lo hablamos y empatizamos.
Y bueno, resulta que una violación no se da únicamente cuando una persona fuerza físicamente a la otra a hacer algo que no quiere. Si no que en muchas ocasiones es mucho más sutil, pero tiene los mismos efectos sobre la mente. Y es que, esto fue lo que a ella le pasó y le llevó años de terapia que su psicóloga lo viera, porque lo había normalizado.
Pues bien, ayer eme salió a mi el tema que derivó del juguete sexual que me compré hace unos días y al que yo había tenido como un aparato tabú de alguna manera en mi mente tras mi relación (y eso que yo los había usado con mi ex en su momento), pero me hacían sentir sucia. Y ahora entiendo que es que es un artículo que de alguna manera me recordaba a él y a lo sucia que me hacía sentir por no respetar lo que no necesitaba. Que si yo no quiero hacer algo, no me fuerzas ni siquiera haciéndome ver que es "normal", que hay que "probar más veces", que me des la charla del siglo para "tranquilizarme y hacerme ver que no pasa nada". Claro, todo esto para conseguir el objetivo que él buscaba, practicar lo que veía en las páginas porno.
Nunca hubiera pensado que la persona que tan bien me había cuidado (o que yo pensaba que me cuidaba bien) hubiera tenido la sangre tan fría de forzarme a hacer cosas que yo no quería, que no tenía interiorizadas y que al final, me han causado mucho sufrimiento. No por el acto en sí, sino porque se descuidaron mis necesidades tanto físicas como psicológicas sólo por el placer del otro.
¿Y qué pasó cuando dejé de ser la sumisa? Que ya no venía a verme, que ya no quería pasar tanto tiempo conmigo, que le molestaba que le hablara mal... y todas esas excusas que me ponía.
Nunca se me olvidará una frase que dijo en su momento: "es que ya no quieres hacerlo tanto como antes". WTF! Tendría que haberle montado el pollo del siglo, que bastante modosita y callada era para que el señorito quisiera verme...
Pero no me voy a culpar, porque de todo esto he aprendido que lo que yo quiero es importante y que se me ha de respetar en todo momento y viceversa. Que las cosas se hablan y no se dejan pasar, que hay que sentarse y afrontar esas conversaciones difíciles como adultos.
Así que creo que este fin de semana ha dado para mucho. Dejé marchar a una persona que estaba conociendo y que veía que evadía todo tipo de conversación sobre hacia dónde íbamos, que no mostraba interés por mí y que únicamente quería sexo cuando sus palabras eran: estoy preparado para conocer a alguien. Chico, llevamos desde febrero hablando y eres más soso que una tortilla de patatas sin cebolla...
Así que sí, me siento bien conmigo misma, por entender temas de mi pasado que me hicieron mucho daño, por seguir eligiendo las personas con las que me rodeo y seguir aprendiendo de la vida.
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